No vivió esta vez San Sebastián una invasión de aficionados visitantes para el partido frente al Salamanca, no. Pero algún que otro charro sí se dejó ver por la ciudad. Curiosa la camiseta que llevaba uno de ellos. «Advertencia: Yo no abandoné a la Unión en 2ªB». Cómo somos los aficionados del fútbol, que cuanto mayor es la debacle de nuestro equipo más apoyo le damos y más orgullosos nos sentimos de dárselo. No todas las aficiones, claro, pero de esto los realistas sí sabemos un rato. «En Primera o en Preferente, con la Real hasta la muerte», decía una pancarta en Valencia, el día del triste descenso a Segunda. Y en esas estamos.

Porque, abandonar lo que se dice abandonar, casi nadie ha abandonado a la Real. Una cosa es el pesimismo que ha reinado (y todavía reina) durante esta temporada y otra muy distinta que la gente no esté con la Real. «No subimos», dicen algunos por la calle, pero al final todos van a Anoeta o se colocan junto a una televisión o una radio cuando hay partido. Somos así, qué le vamos a hacer… La última muestra, las famosas banderas de Badiola. Las que trajo de China. Las que debían reproducir el ambiente que vivió Donosti en el año 2003, cuando nos creíamos que este equipo podía volver a proclamarse campeón de Liga. Yo ya la tengo.

Estamos lejos, muy lejos de lo que se veía entonces, cuando soñábamos con una alegría de las que se tienen una vez en la vida con un equipo de fútbol como la Real, pero la gente ha respondido bien a la iniciativa de las banderas con el lema «2008 Primeran». Se ven bastantes en los balcones, y hasta quien las ha comprado de tres en tres para sumarse al deseo. También hay quien ha recuperado las de aquel año del subcampeonato, las del «Bat, bi, hiru…». Y quien, simplemente, ha colocado una tela con los colores de la Real. Todo vale para demostrar que ahí seguimos, que nosotros tampoco hemos abandonado.

¿De qué otra forma se explica que en las gradas haya más de 25.000 personas en una tarde como la del sábado? Llovía lo que no está en los escritos, y eso no impidió que se formaran largas colas en las taquillas para sacar una entrada (vale, sí, al no permitir que se televisase Badiola consiguió llenar más las gradas, pero realistas no sólo hay en la provincia…) y que hubiera bastantes niños, desde luego más de los que yo esperaba ver en esa tarde de perros, en las sillas de la pista de atletismo. Anoeta respondió.

Ya sólo queda un partido en el estadio donostiarra. Lo normal será que la Real tenga opciones en él de volver a Primera. Que sean más o menos dependerá de lo que haga el Málaga en Motril y el Sporting en Castellón. Y allí estaremos. Haga sol o haga lluvia. Tengamos pocas o muchas opciones. Sufriendo como siempre ¿para alegrarnos como pocas veces? Quien sabe. Ya veremos en dos semanas, ya veremos. Lo único claro a estas alturas es que no vamos a abandonar.

Más información y artículos en Corazón Txuri Urdin

Por Juan Rodríguez Millán

Periodista de corazón y de vocación, cinéfilo desde siempre, apasionado del deporte (y sobre todo de la la Real Sociedad), de la cultura, de la sociedad, de la vida.

Deja una respuesta