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Ya no caben errores.
Habían dejado las puertas abiertas. Pasaba de la media hora y, todavía, entraba gente, los pasillos del estadio se encuentran atestados y de vez en cuando, por las ondas, se colaba alguna voz llamando hijo puta a alguien.
Estamos como para que nos dé un apretón e ir al váter. Se quejaba el locutor de la 94.8FM.
Sí. En el Ruiz de Lopera, lugar de gestas futboleras inmortales, como la docena a Malta, brotó la mágica atmósfera de pasión y romero, que, sólo, allí se crea para las grandes ocasiones. Ya saben punteros láser para incordiar al meta, olés, banderas españolas y vivas a la madre patria.
Si esto lo unimos a un árbitro horroroso y carente de personalidad, un penalty y una expulsión, como mínimo, se encontraban ya servidos antes de empezar el partido y así resultó, aunque, curiosamente, en la única jugada en la que acertó el colegiado fue la del penalty que pitó contra la Real, tras escamotear antes dos penas máximas a los blanquiazules durante el primer tiempo.
La Real, perdió el partido, no por méritos del Betis, llevado en volandas por su gente con el viento a favor del arbitraje, sino por deméritos propios al no saber rematar al contrario cuando lo tenía que haber hecho….
Lamentarse y hacer gestos ante el espejo, no sirve más que para desgastarse. La Real, depende de sí misma, así de fácil y también de complicado. La Real es un equipo que nos tiene acostumbrados a grandes cagadas a lo largo de su historia y, ahora,tiene dos partidos en casa fundamentales. Ganándolos está en primera y no cabe error. Hay que ganarlos sí o sí. Fiar todo o parte al Ramón de Carranza o a Altabix, puede ser muy peligroso y nos arriesgamos a una decepción histórica . Así que a ponerse las pilas muchachos y usted , también, Lasarte.


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