Vendettas y temores
Nos vamos a tener que acostumbrar a que cada vez que la Real se cruce con el Alavés en el futuro, la gente se acuerde del maldito y triste partido en Mendizorroza en el que se quedó el ascenso de la temporada pasada. Es lo que tiene que aquella se convirtiera, en apenas dos minutos, en una de las tardes más tristes de la historia del casi centenerario equipo donostiarra. Se habla de vendetta por aquel día, de revancha, de ganar para devolverles aquella derrota. Pero en realidad no es así. Aquel día ya es historia. Nada de lo que hagamos en el futuro nos devolverá aquel ascenso, aquella ilusión, aquella felicidad de vernos otra vez entre los grandes. Absolutamente nada. Ya les podemos ganar el sábado 5-0, que aquello no se habrá borrado.
Puestos a recordar, y dado que el partido es en Anoeta, casi prefiero recordar el encuentro de ida de la pasada temporada, en el que la Real ganó en el descuento (qué ironías tiene la vida y mucho más el deporte, que la devolución de aquel resultado nos costara nada menos que un ascenso). Ya sé que no tuvo, ni de lejos, el mismo impacto deporitvo y emocional que el de Mendizorroza. Ya lo sé. Pero es lo que tiene esta Real, que me tiene completamente inmerso en una vorágine de optimismo a pesar de que la temporada esté dando sólo sus primeros pasos. Por lo general, soy optimista con la Real. No. Muy optimista. Pero esta temporada, además, he recuperado la tranquilidad con la que veía el fútbol antes de que de verdad tuviera la triste sensación de que el descenso a Segunda podía (y de hecho fue) una realidad.
Y por eso, en mi cabeza no quiero que esté el 3-2 de Vitoria, sino el 1-0 de San Sebastián. No quiero pensar en las decepciones del pasado, sino en las ilusiones del futuro. No quiero que haya ánimo de vendetta, sino un deseo de ganar tres puntos y alcanzar el liderato. O eso es lo que creo ahora, en frío, desde la segunda posición de la tabla y tres días antes del partido. En el fondo, sé que cada gol que marque la Real el domingo me llevará de nuevo a esa triste tarde del mes de junio… Y, a pesar de que sólo valga tres puntos y no sirva para devolvernos lo que en el minuto 91 de aquella jornada era nuestro, ésta es una de las victorias que más quiero para la Real este año. Aunque sólo sea por cerrar heridas.
Pero más que la vendetta ficticia ante el Alavés, lo que me preocupa es el árbitro del partido. Será Del Cerro Grande. Sí, el mismo que nos pitó en Gijón la tarde que la Real salió de los puestos de ascenso para nunca más volver a entrar la pasada temporada. Sí, el mismo que concedió un claro gol ilegal de los gijoneses, el único que se marcó aquel día y el que dio a los locales tres puntos valiosísimos en la lucha para el ascenso. Sí, el mismo árbitro con el que la Real no pudo ganar en ninguno de los tres partidos disputados mientras que el Sporting, casualidades de la vida, contaba sus arbitrajes por victorias. Y qué queréis que os diga, su designación me ha generado mucha preocupación, más después de lo visto la última jornada.
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Un comentario sobre “Vendettas y temores”
iñaki urresti
el 24/09/2008 a las 22:22
Comparto mucho el criterio de Rodríguez Millán en cuanto al optimismo y a la tranquilidad que infunde La Real que tenemos hoy. Esto fruto del buen juego y de la mejora en las facilidades de hacer gol, que el año pasado eran bastante menores. Estoy convencido que ese buen juego es el que va a hacer las diferencias en los partidos y el que va a darnos las victorias y el ascenso. Un arbitro puede desequilibrar un juego parejo con oportunidades de lado y lado. Pero es mucho mas difícil que desequilibre un juego con claro dominio de un equipo, que es algo que se ve en muchos minutos de los juegos. Hay que ampliar ese dominio para generar mas oportunidades y mas goles para La Real, y para minimizar las posibilidades de los contrarios. Los árbitros les podrán ayudar, pero tendrá que ser descaradamente, como el domingo pasado cuando hicieron repetir el penalty, y eso siempre será reclamado y se observarán las razones.