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Una de Romanos

Allá por el año 216 a.C, Cartago de manera sorprendete derrotó a las tropas romanas en cuatro batallas seguidas, llegándo a penetrar en la mismísima Italia. Éstas victorias han sido consideradas a lo largo de la historia como un mérito de la estrategia militar, un mérito de su líder Aníbal Barca, un estratega por excelencia.

2225 años después, el escenario vuelve a ser a orillas del Mediterráneo, en un estadio con nombre, que curiosamente suena a romano, Castalia. Los cartagineses en este caso son unos futbolistas que vienen de tierras del norte para invadir el siempre difícil campo de Castellón. Están ausentes en la batalla dos pilares claves en las batallas anteriores, el encargado de la retaguardia, Claudio I el Bravo y el gran artillero, el Loco Abreu, pero aún así, las valientes ordas txuriurdin se disponen a plantear batalla, la batalla que les acerque más al Olimpo.

Eñaut otorga al equipo una seguridad importante, desviándo los cañonazos del ejército rival, incluso se luce ante un gran disparo de Omar Sampedro. La gran muralla que suponen Mikel González y Ansotegui hace que se estrellen una y otra vez las embestidas del equipo valenciano. Castillo en la banda hizo honor a su apellido e impuso el respeto que daban los castillos en la Edad Media. Carlos Martínez dió la sorpresa, el general enemigo Paco Herrera no pensó en ningún momento que un guerrero de tan solo 22 años y 1’88 metros de altura, pudiese atravesar su defensa para poner un centro de tiralíneas que abriría el flanco enemigo. Rivas, Aranburu, Moha, Estrada y Markel, tal vez no brillaron tanto individualmente, pero fueron la maquinaria necesaria para que el ejército txuriurdin funcionase como es debido. Sergio fue el cerebro, el que diseñaba, el que hería al rival con pases entre líneas, hasta que con un pase suyo a Carlos Martínez se llegó al primer gol del “superclase” Xabi Prieto. La envalentonada realista no cesó ahi, ya que con tan solo 3 minutos en el campo, Imanol Humphrey Agirretxe (como le llamaban hoy en el Diario Vasco) hace el segundo agujero a un Castellón que se quedaba aturdido. Es el eléctrico Marquitos, soldado cedido precisamente por los vecinos del Castellón, el Villareal, el que hace el tercer y definitivo gol, cañonazo.

Todo esto ocurre bajo la dirección de otro gran estratéga, Juanma Lillo, el general de la Real, que habiéndo recibido enumerables críticas ultimamente, en mi opinión ha demostrado en el partido contra el Castellón que es buen entrenador. Alinear a Messis, Robbenes, Cristianos Ronaldos… es fácil lo difícil es saber hacer un equipo que gane, faltando dos piezas importantes y sabiendo hacer los cambios estratégicos adecuados. Grande Aníbal Lillo, grande.

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1 Comments

  1. Jose, 29 marzo 2009:

    Joder, como escribe el tío. Mis felicitaciones a erreala.com por contar con plumas como esta. AUPA REAL !! ESTE AÑO SI !!

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