Un toque de atención
Son muchos, muchísimos, los aficionados que hacen el esfuerzo y se desplazan por toda la geografía española para seguir y animar a su club, la Real, en sus andaduras por esta maldita Segunda División. Estamos hablando de aficionados de la calle, trabajadores, “mileuristas”, en definitiva gente que no esta precisamente sobrada de dinero. Grupos de familias, pandillas de amigos, parejas, peñas que se pegan palizas en autobús, aún teniendo que trabajar la jornada siguiente solo por ver a su Real. A veces soportan frío y lluvia otras el intenso calor, pero siempre con un objetivo: apoyar a la Real.
El pasado domingo pude escuchar por la radio a un aficionado que se desplazó a Tarragona para ver a su Real. A pesar del triunfo in extremis, no podía evitar disimular su disgusto por que los jugadores a penas saludaron a la afición desde el centro del campo. El susodicho, reclamaba un poquito de atención. Se hubiera contentado con poco, aunque estaba contento por la victoria, evidentemente. No quería una camiseta, ni un autografo, solo quería un saludo, sentir que su equipo valoraba un poquito ese gran esfuerzo que había hecho en desplazarse hasta tierras catalanas.
¿Cuesta tanto acercarse cincuenta metros a la grada para saludar a una afición que se ha desplazado cientos de kilómetros?
En la vida, a veces, lo que cuenta son los pequeños detalles… ¡Y cuesta tan poco!.
- Valoración:

Fausto Rios
