Donostia – La temporada de la Real ha sido considerada como exitosa por la consecución del doble objetivo: la clasificación para disputar la final de la Copa –que, en principio, tendrá lugar la próxima temporada, cuando los estadios puedan acoger a sus aficiones– y la consecución del billete europeo. De manera, que el club txuri-urdin podrá exhibir de nuevo por los diferentes rincones del continente sus señas de identidad y el vistoso fútbol con el que nos ha deleitado en la recién finalizada temporada.

La próxima participación, dos años después de su última experiencia –que quedó finiquitada con la eliminación en Salzburgo en los dieciseisavos de final de la Europa League–, volverá a ser en una segunda competición europea que, como el resto de disciplinas deportivas, sufrirá las estrictas medidas derivadas de la pandemia del COVID-19. Y esta oportunidad será la decimosexta en la que la Real competirá en un torneo europeo.

Por de pronto, el alargamiento de la temporada debido al parón del fútbol, y de la sociedad en general, que provocó el coronavirus, ha hecho que los torneos continentales comiencen más tarde el próximo curso. En el caso de la Real, que está clasificada directamente para la fase de grupos al lograr la sexta plaza liguera, su concurso no dará inicio hasta el 22 de octubre, un mes después de lo habitual.

Antes, se deben disputar las eliminatorias previas –hasta tres tiene que jugar el Granada, el séptimo clasificado de la Liga–, que empezarán a finales de este mes y concluirán el 1 de octubre. Este día ya se conocerán los 48 equipos, divididos en doce grupos de cuatro equipos, que competirán desde la fase de grupos por lograr alcanzar la final, que, si la pandemia lo permite, tendrá lugar el 26 de mayo en la localidad polaca de Gdansk.

Los aficionados realistas centrarán toda su atención al sorteo de la fase de grupos que se llevará a cabo un día después, el viernes 2 de octubre, en la ciudad suiza de Nyon.

Después de disputarse seis jornadas desde el 22 de octubre al 10 de diciembre, todas ellas en jueves, los dos mejores equipos de cada una de las liguillas que se disputarán en cada grupo accederán a los dieciseisavos de final de la Liga Europa, justo la eliminatoria hasta que llegó la Real en su última participación europea.

Esta ronda de dieciseisavos, como las restantes hasta la final, se disputarán a ida y vuelta. Esta primera fase, en la que participarán los 24 clasificados de la fase de grupos además de los ocho equipos que hayan quedado terceros en los grupos de las liguillas de la Champions League –una criba de la que suelen salir algunos de los apirantes al título–, se dilucidará los jueves 18 y 25 de febrero.

Los octavos están previstos el 11 y el 18 de marzo, también en jueves, como toda la competición salvo la final, que será el miércoles 26 de mayo. Los cuartos están marcados en el calendario los días 8 y 15 de abril. Y las semifinales, los días 29 de abril y 6 de mayo. Los dos conjuntos que salgan victoriosos de ellas se citarán en Gdansk.

Un total de quince partidos disputaría la Real en el caso de alcanzar la ansiada final. Es decir, tendría que protagonizar una trayectoria inmaculada como la que ya firmó en la última edición de la Copa, en la que ganó todos los partidos hasta llegar a la final. Pero si lo ha podido hacer en el torneo del KO, ¿por qué no podría conseguirlo en la próxima edición de la Europa League?

la trayectoria europea Una edición europea que, como ya se ha apuntado con anterioridad, supondrá la decimosexta participación en una competición continental del club guipuzcoano desde que en 1974 jugase su primer partido, en la Copa de la UEFA, contra el Banik Ostrava checo en Atocha –la Real perdió por 0-1–. Esta competición la ha jugado en diez ocasiones si contamos con las dos últimas ediciones, ya en formato de Europa League –en una de ellas cayó en la fase previa en 2014, en el encuentro de infausto recuerdo de Krasnodar–.

En la máxima competición ha participado en cuatro oportunidades: dos con la denominación de Copa de Europa –las semifinales de la edición 1982-83 frente al Hamburgo es a lo más lejos que ha llegado la Real– y otras dos en la modalidad de Champions League. Y tan solo una vez ha jugado la extinta Recopa de Europa –para la que se clasificaba el campeón de Copa–, en el ejercicio 1987-88, en el que el Dinamo de Minsk apeó a la Real con sendos empates –a uno en Atocha y a cero en la vuelta–. Ahora solo cabe esperar a que la pandemia permita soñar con una nueva final.

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