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The end (To be continued)
Segundas partes nunca fueron buenas. La que se ha hecho buena es esta expresión, desafortunadamente para la Real que, al no conseguir salir del infierno a la Primera, esta temporada lo ha vuelto a intentar pero con menos éxito aún -que habría una tercera entrega era algo que, por desgracia, se veía venir de lejos-. De todos depende cambiar el guión.
Echar la vista atrás y buscar culpables tampoco es bueno. Sobre todo porque exigiría un ejercicio de memoria a largo plazo quizá innecesario. ¿Qué pasó en tan poco tiempo, tras casi ganar una Liga y jugar la Champions, para pasar del paraíso al purgatorio? Casi mejor no darle más vueltas y arrimar el hombro para no arder y envenenarnos en este inframundo que no nos corresponde y que la mayoría de realistas no merecemos.
Igual que Denoueix no era tan bueno ni Amorrortu tan malo, ningún entrenador ha conseguido sacar lo mejor de este equipo y ellos dos fueron los últimos en aproximarse, el uno por casi llevarnos a la gloria y el otro por hacerlo mejor que los que vienieron detrás. Endiosados como estábamos, ni a uno ni a otro se les perdonó que el equipo no siguiera su vuelo, elevado, y flotando en las alturas, en una levitación casi mística.
Lo que vino después nos estrelló en un triángulo de las Bermudas del que no hay forma de salir, lo siento por todos, desde Arconada a Lillo (o Juan Malillo -disculpad mi malicia-), pasando por Lotina. Recordarlos a todos me evoca tristeza, no hay ni un entrenador realista que me produzca alegría en su modo de concebir el fútbol, de afrontar los retos y de defender a este club en todos estos años. Serio problema.
Por no mencionar las nefastas gestiones presidenciales, desde la de Astiazarán a la actual de Aperribay o la anterior de Badiola. Si los entrenadores me parecían tristes estos señores me resultan peligrosos. Miedo me dan. Lo malo es que Lillo ya es pasado y ya le podemos llamar ‘malillo’. No problem. Pero el presi es presente y habría que ir a muerte con él y sus gestiones -Lasarte es su míster y Jon Estrada el buque insignia de éste-. Las cosas de Loperribay, totalmente de acuerdo, compañero Faus.
La tercera parte de esta película de terror debería tener final feliz. Quizá tengamos un buen productor y no lo sepamos aún. Quizá hemos traído al director adecuado. Puede que se hayan ido supuestas estrellas que eclipsaban a los actores de la casa, auténticos protagonistas del futuro cinematográfico blanquiazul. Lo mismo había que dar pasos atrás para tomar impulso y sirven para hacer espabilar a los espectadores, los que siempre estamos ahí haya lo que haya. Esto es sólo el fin de otra temporada. A partir de ahora, a seguir luchando por volver a ser lo que fuimos. Continuará…



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