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Salvami
El título de una de las canciones del dueto de Verona, Sonohra, me viene a la cabeza con la situación de la Real en las últimas semanas.
El grito silenciado de una entidad; de una afición anestesiada, amarrada a la remota posibilidad de ya un imposible ascenso, empujando y animando a su equipo hasta la extenuación… extenuación de la que hace gala un equipo que por a por b siempre está destinado a terminar muriendo en la orilla.
Y todo esto, no es una simple casualidad. No es nada que haya sido consecuencia de situaciones aleatorias totalmente ajenas al entorno realista. Muy a nuestro pesar, y a estas alturas, ya hay dianas a las que disparar nuestros dardos.
Para empezar, mi paisano Juan Manuel Lillo, no debería continuar en el cargo más allá de final de temporada. Se está hablando de sucesores, sobretodo de Martin Lasarte en las últimas horas (más tarde me pronunciaré al respecto). Su proyecto deportivo, que ha durado alrededor de año y medio, está agotado. Los resultados han sido buenos en conjunto, pero no podemos vivir de numeros, sino de hechos consumados. Y los hechos demuestran que nos es imposible atacar el ascenso así.
El equipo ha ganado más partidos fuera que en casa, dónde ha demostrado no saber jugar, algunas veces por falta de actitud, y en la mayoría de ellas por no llevar el esquema adecuado para atacar las victorias. Creo que la mayoría pensaréis al igual que yo, que con un sólo jugador en punta en casa, difícilmente puedes salir a ganar un partido. Y más si ese único jugador en punta es alguien tan estático como el “Loco” Abreu.
Si por algo se ha caracterizado Lillo, es por la insistencia en sus ideas pese a quien le pese y por ser poco autocrítico. Y eso ha jugado en contra suya y la del equipo. Sus esquemas tácticos, pocas veces milagrosos, en su mayoría han jugado en contra, sobretodo en casa. Además, hacer los cambios de manera tan tardía y pocas veces de manera revulsiva también ha jugado en contra.
Mantener en titularidad al Loco Abreu, ha sido otro gran error de Lillo. No digo que Loco Abreu no haya rentabilizado sus ocasiones al máximo y haya aportado muchos puntos al equipo, cosa cierta, pero también es cierto que es alguien un tanto egoista, ajeno la mayoría del partido al juego.
Y esto, dota de mucha estaticidad al juego del equipo, tanto que cuando él no ha estado en el campo se ha notado de manera alarmante la movilidad y la solera de juego realista (vease Salamanca o Castellón). Aparte, un chico en progresión como es Agirretxe, se vió condenado a la eterna suplencia (a pesar de lo cual ha metido unos cuantos goles de bella factura). Y qué decir de Necati. Aunque sólo haya marcado un gol, su actitud, entrega y calidad en el campo no escapan a ojos de nadie.
Todo esto unido al “golpe” de estado al que fué sometido la entidad a base de engaños (¿qué ha cambiado desde que ellos llegaron al poder?) nos lleva al mismo punto que el año pasado, a encarar otro año más en segunda, y ésta vez si, a un posible desmantelamiento de plantilla. Aunque,v iendo las soluciones posibles al problema, ésto último no me preocupa tanto.
Para terminar, entraré a valorar brevemente la posible contratación del uruguayo Martin Lasarte. Aunque no tenga el placer de conocerlo, su contratación me parecería un grave error. ¿Qué le diferencia a este señor, del señor Coleman? el hablar español, el tener familia en Andoain… porque corriganme si me equivoco, pero de la Liga Adelante conocer, más bien poco.
Saludos.


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