donostia – No va a ser fácil. La Real regresa a una nueva edición de la Copa sin haber disputado aún la final de la anterior, a la que accedió en marzo con excelsa fiabilidad 32 años después. El equipo de Imanol mantiene su planteamiento de no diferenciar competiciones y de afrontarlas todas ellas con la misma actitud, es decir a muerte hasta que le dé la gasolina. Con todo lo que ello conlleva.

El hecho de haber disputado la Supercopa le concedió un pase especial hasta los dieciseisavos de final, con el añadido de afrontar a un rival de los Segundas B que se mantienen vivos. Como implantó la nueva dirección de la Federación el curso pasado, la eliminatoria será a partido único que se disputa en el campo del equipo de menor categoría.

Córdoba no trae buenos recuerdos a la Real. De hecho, solo ha sido capaz de vencer en una ocasión a los pies de su bella mezquita, el primer año en Segunda con Badiola en la presidencia, Eizmendi de entrenador y los estrenos de Martí y Fran Mérida. El resumen del resto son dramáticos con cinco derrotas (una el año del ascenso con la expulsión de Xabi Prieto y la lesión de Bravo) y tres empates. En los fracasos también hay que incluir el lamentable enfrentamiento de Copa, cuando la Real ya había regresado a la elite y los andaluces seguían en Segunda, cuya ida en el Nuevo Arcángel finalizó con un 2-0. Era el curso de Montanier que acabó con la clasificación para la Champions. Para encender aún más las luces de alarma y que no le pille a nadie desprevenido.

Los verdiblancos se encuentran ahora en el pozo de la Segunda B, aunque son uno de los grandes favoritos para recuperar la plaza en la categoría de plata que por historia y solera le corresponde. La mejor demostración es que previamente ha dejado en la cuneta al Albacete y al Getafe de Bordalás, a los que apeó sin encajar un solo tanto. Uno de los puntos a favor para la Real es que el duelo se disputará sin público y en un terreno de juego de hierba natural. Por si fuera poco, el destino quiso que la semana pasada los blanquiazules conocieran bien el escenario con la semifinal de la Supercopa que les enfrentó al Barcelona. Por lo que no, el césped no será excusa tampoco.

Imanol es otra de las grandes bazas para confiar en este equipo. El oriotarra se encargó de hacer desaparecer de una vez por todas la maldita mancha negra que había mancillado la historia del club durante un cuarto de siglo. El técnico, que se encuentra invicto en los encuentros de Copa, tiene la receta del funcionamiento en el torneo del KO, basada en el equilibrio entre titulares y suplentes y en no cometer arriesgadas pruebas. En principio, se espera a la mayoría de la unidad A el sábado ante el Betis en Liga, por lo que habrá cambios. Remiro seguirá en la portería, con una posible línea en la retaguardia formada por Zaldua, Aritz, Sagnan y Aihen. Un centro del campo constituido por Zubimendi, Guridi y, quizá, Roberto López o Merquelanz. Y arriba, Barrenetxea, Bautista o Willian José y Oyarzabal o el citado Merquelanz. Son baja Januzaj y Gorosabel; y descansan Merino y Monreal.

El Córdoba regresa con una cara conocida y apreciada liderando su ataque como Oyarzun. Su plantel cuenta con experiencia y nivel en las botas de De las Cuevas o Piovaccari.

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