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Otra vez el Zaragoza.
Sin tiempo para mascar las consecuencias del intenso partido copero del miércoles, la Real y el Zaragoza tienen otra cita mañana mismo, en La Romareda, para el segundo asalto de un duelo que, a priori, debe prolongarse a lo largo de toda la temporada en pos del ascenso. Sin margen para que los txuri urdin se regocijen en su completa actuación copera o para que los maños se laman las heridas de su segundo tortazo de la temporada, ambas escuadras se pusieron manos a la obra ayer por la tarde para preparar un partido de Liga más trascendente, a largo plazo, que el primer round vivido anteayer en Anoeta.
La importancia de un partido entre dos de los máximos aspirantes al ascenso garantiza, de por sí, una revancha caliente pero los antecedentes del choque, aunque sólo afecten a los dos primeros partidos oficiales, provocan que el partido ya esté teñido de urgencias, lo que aumentará la temperatura del encuentro. Aunque sólo se trate de la segunda jornada liguera.
El Zaragoza ha invertido 24 millones en fichajes, ha contratado al entrenador revelación de la pasada temporada en Primera que rechazó ofertas de la máxima categoría y ha confeccionado una plantilla con la que, sin duda, no debería tener problemas para mantenerse en Primera. Sin embargo, perdió en Levante ante un equipo, en Ley Concursal, confeccionado con retales, y volvió a caer en Anoeta en el segundo encuentro oficial de la campaña. Esto para un equipo cuya única meta esta temporada es ascender y que tiene un entorno y una afición complicado y exigente, la asegura que mañana puede pasar una mala tarde. Si las cosas les van bien y superan con comodidad a la Real, les llevarán en volandas pero si el conjunto txuri urdin es capaz de ponerles en aprietos o, incluso, adelantarse en el marcador, La Romareda puede echarse encima de sus jugadores y convertirse en el mejor aliado de la escuadra de Juanma Lillo.
Una ventaja a considerar
En este escenario,la Real afronta el partido con las espaldas cubiertas y con mucho que ganar. El haber saldado con triunfos sus dos primeros partidos en Anoeta le da la tranquilidad del deber cumplido y, toda vez que perder en La Romareda no sería ningún deshonor, saltarán al campo a aprovechar la presión que pueden tener los maños y todas las ventajas que les puede ofrecer el partido.
El premio en caso de victoria es enorme ya que, además de instalar al Zaragoza en una crisis total a las primeras de cambio, le otorgaría una ventaja más que considerable de seis puntos sobre el conjunto de Marcelino con sólo dos partidos jugados. Un botín excelente sobre uno de los máximos rivales por el ascenso, que desde el principio ya iría a remolque de los blanquiazules. Y basta recordar lo que le supuso al Málaga (ocho victorias en los nueve primeros partidos) un gran inicio la pasada temporada. Vivió de esas rentas el resto del campeonato y terminó ascendiendo pese a toda su flojera final.
La Real encara mañana, por tanto, la oportunidad de firmar un inicio de Liga perfecto, con tres triunfos en los tres primeros partidos oficiales, que dejaría el depósito de la autoestima a rebosar. Es obvio que un empate también sería bueno pero si los txuri urdin son capaces de ganar, igualarían el mejor inicio de Liga del club en las últimas doce temporadas. Y es que desde 1996, la Real sólo ha sido capaz de ganar sus dos primeros partidos de Liga en la mítica temporada 02/03 que terminaría proclamando a los guipuzcoanos subcampeones de Liga.
Lillo, por último, pone en juego en un terreno complicado como La Romareda no sólo su ambiciosa propuesta futbolística sino su idilio con los buenos resultados desde que es entrenador de la Real. En los once partidos de la pasada campaña sólo perdió el de Vitoria, firmando cinco triunfos y cinco empates. A esa casi inmaculada trayectoria ya ha añadido dos victorias más. Que Zaragoza no rompa la magia

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