Estás en: artículos
Me rindo.
Después de 23 años protagonizando decepciones y ridículos al acumular una de las peores rachas que se recuerdan en una competición de elite, he decidido que me rindo. Llevo años denunciando la lamentable gestión que el club realiza de uno de los torneos más bonitos y emocionantes que existen. Estoy cansado de entrenadores que menosprecian a su afición y el trofeo al cambiar por completo el once que viene compitiendo en la Liga para dar oportunidades a todos los que no juegan habitualmente, con lo que termina por confeccionar un equipo absolutamente irreconocible con jugadores poco acostumbrados a actuar juntos. Me he esforzado en recordar eliminatorias históricas del equipo txuri-urdin que acabaron por convertirse en batallas memorables e inolvidables. Me he partido la cara con los agoreros y escépticos que, a mi modo de ver, se equivocaban al calificar la Copa como una incómoda piedra en el zapato de la temporada de la Real. Jamás he entendido los motivos por los que hay que tirar una de las competiciones, cuando a lo largo de una campaña solo se disputan dos. Me he solidarizado y preocupado por toda la generación perdida de los seguidores blanquiazules que no tienen ni idea de lo que significa disfrutar de un verdadero encuentro copero. Primero como aficionado y luego como periodista, he tenido que sufrir in situ auténticas humillaciones ante rivales de poca entidad que se crecían, conscientes de que podían eliminar a una Real sin orgullo ni dignidad.
Dicho lo cual y analizando argumento por argumento, he decidido que esta temporada no pienso perder ni un gramo de mi salud en la participación de nuestro equipo en la Copa del Rey. Llegados a este punto, puedo y quiero decir a los futbolistas que simplemente hagan lo que les venga en gana, ya que, por mucho que lo intenten, no van a superar la magnitud de los fracasos cosechados anteriormente. Si no se dan cuenta de que cada año manchan el escudo y la camiseta con sus decepciones, circunstancia que parece evidente al ser incapaces de rebelarse y reaccionar en la adversidad, pues peor para ellos. Pero que sepan que, a gran parte de su afición, entre los que me incluyo, nos hierve la sangre cada vez que caen eliminados en la Copa.
La verdad es que estoy cansado de perder energía por un torneo del que siempre estuve enamorado por la magia de sus partidos, al que han ido torturando hasta conseguir que muchos de sus participantes, como la Real, no le den ni la más mínima importancia. No me olvido, en este cargo de responsabilidades, de la incompetencia de su organizadora, que es la Federación de Fútbol. A este organismo no le vale con no perseguir la corrupción emergente que anida en su fútbol ni con explotar a los jugadores con un calendario interminable, cuando tiene la opción de apostar por que las rondas anteriores a las semifinales se disputen a partido único. Real y Granada van a tener que enfrentarse en el partido de ida 48 horas después de haber jugado un encuentro de Liga. Las preguntas son claras: ¿por qué lo han consentido? ¿Qué hubiera pasado si intentan hacer eso con uno de los grandes? ¿Por qué no dejan de hundir su maravillosa Copa y de ningunear a uno de los clubes más históricos como es la Real?
Con este cúmulo de disgustos, supongo que entenderán que en esta ocasión, al contrario que en los anteriores 23 años, he decido adoptar con la Copa la misma postura que el club txuri-urdin y sus integrantes. De momento, está tirada en mi cubo de basura, aunque no pueda dejar de mirarla de reojo para recogerla antes de que pase el camión que la elimine definitivamente.


Get a Trackback link
No Comments Yet
You can be the first to comment!
Leave a comment