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Lillo se ve fuera.
La atención de la comparecencia se centró en el futuro del técnico, quien, entre líneas, dejó entrever que el Consejo de Administración ya le ha comunicado que no continuará. A la pregunta de si dicha comunicación se había producido, Lillo mantuvo silencio durante unos segundos, suspiró y dijo que “primero que se produzca la alocución oficial, y luego ya hablaré yo. Lo que no voy a hacer es caer en la falsedad de deciros que no ha habido contacto directo. Pero ya digo que el que tiene unos planes es el primero que ha de exponerlos”.
Las palabras del entrenador realista llegaron tras un final de partido en el que fue silbado al retirarse a los vestuarios. “Quería que, si había bronca, también fuera para mí, por eso me he quedado en el campo esperando a los jugadores. No quería que se lo comieran sólo los que están dentro del campo, también quería estar yo entre ellos”, explicó el tolosarra, quien entiende el enfado de la grada. “Que la gente se cabree es normal. La frustración suya no tiene que ver sólo con un día o un momento, ni tampoco sólo con esta temporada, sino que viene de más tiempo atrás”.
A la hora de analizar el choque ante el Córdoba, Lillo señaló que “nuestros primeros 18 minutos han sido muy malos. Ellos han tenido un par de situaciones francas, además de la que ha sacado Zubikarai a balón parado. Luego hemos pasado a jugar con dos líneas de cuatro y a partir de ahí hemos tenido más presencia. Hasta final del primer tiempo hemos sido superiores, pero también es verdad que no hemos apretado mucho. Tras el descanso, el partido estaba ni para ti ni para mí hasta que han marcado el gol y nos hemos venido abajo. Nuestro nivel de tolerancia ante la adversidad era hoy muy bajo”, aseguró, antes de manifestar que “la camiseta de la Real seguirá siendo defendida estas tres jornadas como hasta ahora”.

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