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Las matematicas obligan a ganar.
La Real se encuentra en la situación límite que llevaba meses tratando de evitar. Cuando sólo quedan cuatro partidos para finalizar la Liga, y con el Tenerife ya inalcanzable, su única bala para soñar con el ascenso consiste en ganarlo todo y esperar a que el Zaragoza no sume un solo punto. La misión se antoja casi imposible, sobre todo si se tiene en cuenta la velocidad de crucero que han alcanzado los maños en el tramo final del campeonato.
La Real está completando un final de temporada notable, que le ha convertido en el segundo mejor equipo en las últimas doce jornadas, con ocho victorias. Pese a que están bajo mínimos por la angustiosa plaga de lesiones que obliga a Lillo a cambiar a dos jugadores de su once por lo menos cada jornada, los realistas se mantienen de pie y aspiran a que sean los demás los que entierren su sueño, en lugar de morder el polvo por una pifia suya. Su asignatura pendiente de la temporada, la que le ha alejado definitivamente de su meta, ha sido Anoeta, donde no ha alcanzado una regularidad fiable.
Lillo vuelve a encontrarse con una lista de bajas que a primera vista podría parecer la del once inicial. El tolosarra no podrá contar con los lesionados Bravo, Mikel González, Dramé, Elustondo, Markel, Aranburu, Sergio y De Cerio. Rescaten la alineación de la primera jornada de Liga y es pare echarse a llorar. El talismán Zubikarai, gran revelación de la temporada, volverá a la meta. En defensa es probable que arranque una línea de tres compuesta por Labaka, Ansotegi y Castillo. Gerardo ayudaría en la medular al doble pivote Rivas y, casi seguro, el debutante en Anoeta Ros, que tanto ilusionó con su actuación en Salamanca. Moha seguiría en la izquierda y Prieto, en la derecha, Abreu recupera su plaza de estilete y Marcos o Agirretxe será su cómplice.
El Córdoba llega en una situación mucho más cómoda que la campaña pasada. Siete puntos por encima del ascenso es una distancia que le permite actuar sin presión. Destaca que en su portería estará Raúl Navas, el meta que presuntamente se vendió en Málaga el año pasado cuando militaba en el Tenerife. Su mayor peligro lo ponen Natalio y Asen, con el vigente pichichi Yordi en la recámara.

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