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La Real sigue sin ganar.
Nosotros lo sabemos de sobra. Por eso nos extrañaron tanto sus inesperadas palabras en las que denunció un trato preferencial con los jugadores de casa. La Real tiene a un porterazo. Uno de esos metas que te permiten sumar muchos puntos a lo largo de una temporada. No exagero al decir que la principal arma txuri-urdin para marcar las diferencias es Claudio Bravo. Ahora entendemos porque estaba tan tranquilo en las horas siguientes al encuentro frente al Elche, en el que un grave error suyo le costó la derrota a la Real. No quiso esperar más para obtener el merecido perdón, al salvar ayer con sus paradas a un equipo que volvió a ofrecer su versión mala. La misma que, desgraciadamente, lleva tiempo mostrando a domicilio.
un punto valioso El punto obtenido ayer en un campo difícil como La Nueva Condomina hay que darlo por buenísimo. También lo era probablemente antes de comenzar el partido. El único argumento que nos deja un poco más fríos fue que la Real hizo lo más complicado al volver a ponerse por delante en el marcador, aunque el Murcia sólo tardara seis minutos en reponer las tablas. Martín Lasarte alineó un sorprendente once confeccionado única y exclusivamente para buscar el empate. El técnico colocó a Aranburu en la banda izquierda, un recurso muy conocido por estos lares ya que han sido muchos sus predecesores que lo han utilizado. La diferencia estriba en que ellos colocaban en banda al capitán porque no tenían nada mejor en sus plantillas, y ahora no es el caso, porque están Griezmann, Songo”o y hasta, si me apuran, Johnatan. La suplencia del galo fue tan sorprendente como equivocada, sobre todo porque fue el mejor en el partido ante Las Palmas en el que demostró encontrarse en plenas facultades físicas. Lasarte lleva varios días hablando de valentía y ayer pecó justo de lo contrario. Su decisión provocó que la Real volviera a jugar con un once sin zurdos y casi coja, porque una banda a pierna cambiada formada por Mikel González y Aranburu te garantiza que no vas a desbordar ni profundizar nunca
Supongo que su intención era tener el control del centro del campo, algo que tampoco logró en casi ningún momento. Diego Rivas fue el único que plantó cara a los locales al demostrar que, actualmente, es el realista más en forma. El manchego es la nueva referencia del juego blanquiazul, al convertir en un arte el robo de balones. Lo más increíble es que ayer además fue el mejor en la creación y el único capaz de dar pases interesantes. Su compañero de fatigas, Elustondo, está pidiendo a gritos un descanso. El beasaindara se encuentra en un bache y no consigue entrar en juego. Lejos de Anoeta su bajón se hace aún más evidente. Es un jugador con unas grandes condiciones y un prometedor futuro, pero quizá haya que gestionar mejor su relevancia en el equipo, ya que aún no merece el cartel de indiscutible. El caso de Zurutuza es diferente, porque las lesiones le impiden tener una mínima continuidad, pero si pretende asumir los galones del 10 realista tendrá que proponer mucho más y demostrar más carácter para ser el necesario guía del equipo.
volea de nsue El Murcia siempre llevó la iniciativa y buscó con decisión adelantarse en el marcador. A los cuatro minutos Isaac ya había puesto a prueba a Bravo en un remate cruzado que el chileno desvió a córner. La única ocasión de los blanquiazules fue una voela de Nsue que se marchó rozando la escuadra. El mallorquín es otro jugador que tiene demasiados altibajos, incluso a lo largo de un partido. Antes del descanso los pimentoneros lo intentaron, pero sin encontrar posiciones francas de remate.
En la reanudación entró Songo”o por Zurutuza y, aunque no estuvo brillante, se notó su presencia al dotar de mayor verticalidad a su equipo. A los cinco minutos Bravo hizo una parada imposible a disparo a bocajarro de Chando y en la acción posterior, Bueno adelantó a la Real al rematar no se sabe bien con qué un centro de Carlos Martínez. La Real había hecho lo más difícil, pero como no controla los partidos, pronto le empataron, en una acción de mala suerte, al saque de una falta inexistente. De ahí al final, los realistas nunca parecieron poder ganar y no respiraron tranquilos hasta el final, ya que en el descuento el Murcia dispuso de dos buenas ocasiones.
El empate es bueno y el colchón, ahora de ocho puntos, es aún mejor. Es el momento para relamerse las heridas y justificar los motivos por los que el equipo ha logrado escalar hasta su actual privilegiada posición. Esta Real ha demostrado que se puede confiar en ella y su credibilidad no debe quedar en entredicho por la baja de su estrella. Eso sí, la sombra de Prieto sigue siendo muy alargada y ha dejado sin duende al equipo.

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