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La hora del Sanse… y la del talento
Que la plantilla de la Real es corta es una obviedad. Pero lo que no se está diciendo lo suficiente es que es una necesidad. Tres razones justifican que no haya un exceso de jugadores. En primer lugar, y desde luego la más importante, la económica. No hay dinero para comprar jugadores y punto. Gangas hay pocas. Si aparece alguna se aprovecha y listo, pero si no aparece no se puede crear de la nada. En segundo lugar, la deportiva. El año pasado la Real se movía con un grupo de 27 jugadores. Y eso provocó que cuando algunos saltaron al campo lo hicieran sin ritmo (lo de Novo fue el ejemplo más claro). Y en tercer lugar, por el Sanse. El filial debe ser la base de este club. Si falla el primer equipo, es ahí donde debe mirar siempre la Real. Quien lo merezca, subirá a la Real. Lillo parece tenerlo claro.
Ahora mismo la Real tiene 21 jugadores en la primera plantilla (son los que aparecen en la web oficial, contando a Zurutuza). Sobran tres, que son los transferibles: Diego Rivas (aunque ahora se dice que tiene opciones de quedarse si no aparece una buena oferta), Mikel Alonso y Dalibor Stevanovic. Se habla de tres incorporaciones que están al caer: Fran Mérida, Víctor (ambos regresarían cedidos, como en la pasada temporada) y Geijo (la directiva del Levante pide 600.000 euros, pero sus administradores concursales aceptan la oferta de 300.000 realizada por la Real). Si se produjeran las tres salidas y las tres entradas, la plantilla de la Real quedaría bastante bien compensada en líneas generales.
Los problemas que presenta ahora mismo la Real y que Lillo tiene dos semanas para solventar están en dos puestos clave: el mediocentro y la delantera. Markel Bergara está llamado a triunfar por su categoría, pero tiene una mala suerte increíble con las lesiones. Ahora estará un mes de baja y podrá debutar, como pronto, en la tercera jornada de Liga. El año pasado, cuando deslumbró ante el Málaga en Anoeta, también se lesionó y acabó perdiendo toda opción de regresar al once. Es, por tanto, la hora de Elustondo, su momento de demostrar que tiene fútbol en sus botas. Pero no hay recambio claro para su posición. Rivas podría ser esa alternativa, pero, lo admito, no me hace mucha gracia que siga en la Real después de lo poquísimo que demostró en el año del descenso.
En la delantera también hay escasez de efectivos (Díaz de Cerio tendrá que confirmar lo que apuntó el año pasado, que es el auténtico goleador de este equipo), aunque los fichajes de Víctor y Geijo nos devolverían una vanguardia de garantías. Pero si no llegan más refuerzos (que todo es posible; que a nadie se le olvide que estamos en Segunda y en proceso concursal), se acentuaría la sensación de que es la hora del Sanse. La Real debe ser un equipo de cantera y hay que administrar bien los minutos para que el segundo equipo se sienta parte activa de este equipo. Basta de contentarnos con medianías de fuera cuando chavales de aquí lo pueden hacer, al menos, igual de bien. No se trata de regalar un puesto en el primer equipo a nadie, sino de no cerrar las puertas.
Y con la hora del Sanse llega la hora del talento. La Real no tiene una mala plantilla, ni mucho menos. No la tenía el año pasado aunque muchos quisieron rebajar su nivel y tampoco la tiene ahora. Con el nuevo sistema que quiere emplear Lillo, y aunque no me gusta nada hablar de números porque me parece la parte más ficticia del fútbol (ahí estoy plenamente de acuerdo con el técnico realista), lo cierto es que la apuesta es seria y arriesgada. Y, qué demonios, me gusta. Estoy cansado de ver que equipos abiertamente inferiores a la Real dominan los partidos. Tenemos calidad. Enseñémosla. Y aquí hay un jugador que tiene más responsabilidad que el resto: Xabi Prieto. Es la hora del Sanse, es la hora del talento. Y, por tanto, debe ser la hora de Xabi Prieto.
Más información y artículos en Corazón Txuri Urdin


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2 Comments
no tienes ni idea
Cito: “Estoy cansado de ver que equipos abiertamente inferiores a la Real dominan los partidos” además me atormenta que dominando nosotros no hagamos goles.
Reconozco el trabajo de Lillo para armar el equipo y para generar la pretemporada, pero hasta ahora no entiendo como se resolverán esas dos dificultades.
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