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La afición de la Real es sagrada.
Todos hemos tenido maestros o personas que han influido en nuestra formación profesional. En el Diario As había un periodista muy veterano, al que tenían medio apartado tras haber sido uno de los redactores más importantes antes de que entrara Prisa, que se volcaba en formar a los jóvenes que comenzábamos. Se llama Fernando Sotillo y es un hombre duro y cascarrabias. Te corregía las páginas de manera borde, irónica y hasta por momentos ofensiva, pero siempre estaba ahí para echarte una mano y mostrarte el camino. Aunque tuvimos varios roces, porque a veces le fallaban las formas, siempre le recordaré y con el tiempo he sabido interpretar que casi todo lo que sé lo aprendí de él. Discúlpenme por haberme tomado la licencia de homenajear a este periodista, pero es que esta semana le he recordado mucho. Como ya he comentado, cubrí la información del Rayo cuatro años. Un día en el que corregía una página, se frenó, me miró a los ojos y me dijo “está bien que seas crítico, pero jamás te metas con la afición. La grada es sagrada”.
Esa lección la he aplicado toda mi vida, aunque no me ha costado demasiado porque la hinchada de la Real nunca ha dado el más mínimo motivo para denunciarle. Por eso no puedo llegar a entender cómo es posible que haya medios de comunicación que se hayan atrevido a responsabilizar a la afición de la derrota ante el Atlético, porque en los prolegómenos del encuentro mostraron su malestar por la eliminación en la Copa. Fui el primero que escribí que me parecía lógico que la gente estuviera enfadada, pero que cuando comenzara el encuentro lo más aconsejable era que todos aunáramos nuestros esfuerzos para intentar que el equipo ganara. La afición de la Real puede hacer lo que le da la gana, porque es la más santa que he conocido en mi vida. Solo así se puede entender que no protagonizara ningún acto de protesta cuando el equipo perdió la categoría tras 40 gloriosos años.
Para los que tienen la osadía de criticarles, no solo en caliente, sino también en frío 24 horas después, solo decirles que hay que estar muy alejado de la realidad y sentirse por encima del bien y del mal para lanzar ese tipo de mensaje. Voy a refrescarles la memoria, para ver si se dan cuenta del caldo de cultivo que anida en la grada, por mucho que les pese. Una gran parte de los aficionados, que no tienen nada que ver con las acciones, están cansados de que en este club sucedan pifias como la de Mallorca o equivocaciones como la de Mariga y nunca pase nada. Los que ahora les censuran son los mismos que vieron cómo el medio más pudiente, el que quita y pone presidentes y entrenadores, llevó al gobierno de la entidad a la plataforma Denon y la defendió a capa y espada pese a llevarnos a la ruina y a Segunda. Son los que no lloraron que la Real se quedara a las puertas del ascenso con un presidente al que no tragaban. Son los que defendieron la llegada de un nuevo Consejo abusando de su dominio del capital accionarial, mientras faltaban al respeto al club, al no presentar ni defender un programa electoral. Y que conste que para mí Aperribay está haciendo un buen trabajo. Son los que en verano nos vendieron que la Real de Montanier iba a jugar como el Barcelona y ahora critican a los hinchas por soñar con ello.
No nos ha quedado más remedio que aceptar todo esto, pero que encima hayan tenido la indecencia de señalar al aficionado de a pie, el que siempre está a las duras y a las maduras, eso ya me parece demasiado. Tengo dudas de que a Sotillo le pareciese bien este artículo, pero me parece que la afición de la Real merecía una defensa, porque es el único activo de este club que mantiene un nivel de Champions.


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