Estás en: noticias

Imagen penosa lejos de Anoeta.

El partido caminaba a marchas forzadas hacia una crónica de un pánico anunciado. La Real volvía a ofrecer una imagen penosa lejos de su estadio, sin fútbol, ideas, alma ni carácter. Poco importaba que hubiese alrededor de mil aficionados en las gradas que las estaban pasando canutas al sufrir con una nueva exhibición de impotencia de un equipo que parece claramente en declive.

Para más inri, el tramposo Moisés, que se había pasado el encuentro fingiendo faltas de una manera repugnante, había aprovechado el único despiste de Labaka para hacer justicia y adelantar al Huesca. Era el minuto 63 y se encendió la luz. Señores, hay esperanza. Tenemos el antídoto al terrible bache que atraviesan los realistas.

Fue salir Xabi Prieto y todas las piezas del rompecabezas empezaron a encajar. La Real volvía a tener magia, gracias a un futbolistas capaz de dar criterio y organizar su fútbol desde la banda. Todas sus intervenciones fueron acertadas. De repente los blanquiazules encontraban posiciones de ventaja en cuanto recibía el donostiarra, al darle el temple y la pausa que tanto hemos echado de menos durante el último mes.

La importancia que tiene este jugador sobre el juego de la Real es superlativa. Alguno todavía se molesta cuando oye hablar de Prietodependencia, pero la realidad está ahí. Sin él hay pocas opciones de aguantar el tan manido colchón de puntos, las cosas como son. Con Prietinho en el campo podemos seguir soñando con el ansiado ascenso. En su ausencia habrá que rezar. Una falta provocada por el mesías fue puesta en el área con un toque sutil por Johnatan. La carta de invitación al gol la aprovechó un Labaka que entró con todo. Se lo merecía, porque ayer sacrificó su pierna por el bien del equipo, lo que le honra.

El empate es un aceptable botín para una Real que ya es consciente de su crisis. Los últimos resultados fuera de casa son, desgraciadamente, la consecuencia lógica de su pobre fútbol. Lo extraño era lo de antes, cuando sumaba incluso de tres en tres sin protagonizar dos acciones de calidad en 90 minutos. Ahora la puntuación se ajusta a sus escasos méritos.

Durante una hora los realistas deambularon por el campo sin ninguna imaginación ni idea preconcebida. Últimamente todos sus rivales parece que son superiores, al ser incapaces de imponerse pese a la distancia clasificatoria. Los blanquiazules parecían una pandilla de amigos. Bueno, más bien era la cuadrilla de Rivas. El manchego completó una actuación impresionante, al estar omnipresente en la medular. Lo hizo todo bien, cortó más balones que ninguno y los jugó con mucho acierto, al buscar siempre la espalda con continuos cambios de banda. Es increíble que se diga que pueda molestar a sus compañeros, cuando es precisamente lo contrario. Su trabajo de contención permite al que juega a su lado tener un amplio margen para brillar. Si no lo aprovechan será responsabilidad o defecto suyo, nunca de Rivas. Ayer hubo momentos en los que parecía tener un imán, al apropiarse de todos los balones que pasaban por sus aledaños.

buen debut de esnaola La Real comenzó algo mejor que el Huesca, gracias a las apariciones por la izquierda de Griezmann. En ningún momento llegó a crear excesivo peligro, pero la sensación inicial fue la de un equipo ambicioso que quería llevarse los tres puntos. Pronto cambió el viento del duelo, nunca mejor dicho. Las imprevisibles ráfagas fueron sembrando el desconcierto de los blanquiazules, algo que aprovechó el Huesca para crecerse. El de Calderón es un equipo con mucho mérito, ya que siempre actúa muy ordenado y no rifa ningún balón, pese a contar con una plantilla sin nombres rimbombantes. No te arrolla, pero en su estadio te va ganando la partida metro a metro. Antes del descanso el duelo ya había adquirido un marcado color azulgrana, aunque Labaka y, sobre todo, un notable Esnaola, se las apañaron para evitar males mayores. El oriotarra jugó con una tranquilidad impropia de un debutante y estuvo muy por encima de las previsiones.

Una vez más, Lasarte no parecía estar preocupado en el descanso por la mala imagen de su equipo, al no introducir ningún cambio, pese a que todavía no se sabía si Elustondo estaba en el campo y si Songo”o iba a ser capaz de dejar atrás a un adversario. Un remate de cabeza de Bueno que se marchó rozando el poste fue un espejismo ante la ya manifiesta superioridad local. El previsible gol llegó en una jugada de estrategia tan bien ejecutada por los oscenses como mal defendida por los blanquiazules. Una vez más hubo que esperar a estar por debajo en el marcador para que el uruguayo se decidiese a mover ficha. La entrada de Prieto y Agirretxe lo cambió todo. De repente se pasó a jugar en el campo de los locales y en una jugada a balón parado llegó el empate. Los minutos finales fueron contradictorios, porque los realistas eran los que no se conformaban con el empate, pero las únicas aproximaciones con peligro llegaban en las rápidas contras del Huesca.

Una jornada menos y la Real mantiene los siete puntos de renta respecto al cuarto. Resulta preocupante constatar que su colchón continúa vigente gracias al lento ritmo de sus perseguidores, que tampoco están para echar cohetes. En el último mes la Segunda se ha convertido en una carrera de torpes. Eso ha sido hasta que ha vuelto Prieto. Con él se abre un mundo nuevo. Y Levante y Numancia tienen que pasar por Anoeta. Lo triste es que las mejores noticias de las últimas semanas llegan al hacer los balances clasificatorios tras finalizar los partidos de la Real. Para mantener el optimismo es casi mejor no prestarle demasiada atención a sus actuaciones

Compartir en Tuenti Imagen penosa lejos de Anoeta.

Get a Trackback link

No Comments Yet

You can be the first to comment!

Leave a comment