Héctor Moreno, que jugó en la Real y en el PSV, atiende la llamada de este periódico desde México, donde juega en la actualidad. El central está convencido de que el equipo realista le va a poner las cosas difíciles a su rival neerlandés

Donostia ¿Qué tal la vuelta a Monterrey?

–Bien. Me lesioné en la Copa de Oro y no he podido volver hasta este fin de semana. Ahí vamos. Feliz de estar de nuevo en casa.

Llega a Los Rayados de Monterrey después de dos años en Catar…

–La experiencia de dos años allí fue maravillosa. Como calidad de vida, para mi esposa y para mis hijas, ha sido fenomenal. Entiendo que el fútbol no es lo mismo que ni el de la Liga española ni la mexicana, pero es un fútbol emergente, que va creciendo. Tiene buenos jugadores. La selección de Catar lo ha demostrado. Pensamos diez años atrás y no pintaba en el mapa futbolístico y ahora dan la cara, compiten contra selecciones de buen nivel.

¿Es muy diferente todo?

–Al final, el fútbol en todos los lados es igual. Se trata de adaptarte a las culturas. Los entrenamientos se programan dependiendo de la hora del rezo. Y los partidos también. Se respetan muchísimo todo este tipo de temas, pero dentro de la cancha, es lo que digo, es muy parecido porque el nivel de los catarís es muy parejo entre todos ellos. Destaca el equipo de Xavi, que es el Al-Sadd, y el Al Duhail, que tienen a los mejores jugadores de allí, o lo que es lo mismo, la base de la selección. Eso genera una desventaja para el resto. Los futbolistas locales son muy buenos y son mejores que el resto de futbolistas de los otros equipos.

¿Tenía ganas de volver a casa?

–Sí, siempre he tenido ganas. Lo que pasa es que me encontraba en buenos sitios, como en la Real y en el resto de equipos en los que estuve. Era difícil, cuando me venían a buscar, pensar dejar eso para volver a México. Pero paso mucho tiempo con la selección y estando en Doha, decidí que era el momento. Cuando terminó el Mundial de 2018 veía muy lejos el de Catar, pero ahora ya no tanto. Tengo una gran ilusión por estar ahí. No sé si llegaré. Creía que lo mejor que podía hacer era venir a México y evitar esos viajes tan locos, tan largos, un cambio de horario cada mes… Traté de acercarme lo más posible a la selección, a México y jugar una liga competitiva como la mexicana. No es la Liga española, pero creo que es una liga bastante competitiva con buenos jugadores y me ayudará, seguramente, a estar en un buen nivel.

En Monterrey le han recibido como un héroe…

–(Risas). Me han recibido bastante bien. Llego a un club muy pasional. Monterrey, en este sentido, es un poco como Sevilla, con dos equipos como Betis y Sevilla. Aquí pasa lo mismo. Están Tigres y Los Rayados. Los dos equipos están peleando por la hegemonía de la ciudad: a ver quién gasta más en fichajes, quién gana más títulos y todo ese tipo de cosas que se han hecho muy populares ahora. Es muy bonito, llegué a un gran club, estoy muy contento y con muchas ganas de jugar. He jugado el primer partido después de dos meses y ahora toca empezar a coger ritmo y seguir hacia adelante.

Tiene 32 años. Mira hacia atrás y…

–Todo ha pasado muy rápido. Yo creo que, tirando de experiencia, la vida del futbolista no te da tiempo ni para disfrutar ni para lamentarte mucho. Pasa una cosa hoy y mañana está pasando totalmente lo opuesto. Pasan cosas para las que te tienes que seguir preparándote y adaptándote a las circunstancias que se te presentan en la vida. Yo creo que el día que decida retirarme, tendré mucho tiempo para mirar y disfrutar. Pero estoy contento. Soy feliz, he tenido una vida afortunada, he tenido un paso por Europa y por Oriente Medio bastante largo. Fueron casi catorce años fuera de casa, así que estoy feliz, algo con lo que no soñaba conseguir cuando era pequeñito en Culiacán. Estoy orgulloso de ello y mi familia seguro que también lo está.

¿Sigue teniendo la misma ilusión de siempre?

–Mi ilusión es ser mejor persona, mejor padre, mejor profesional, y yo, que juego a fútbol, ser mejor futbolista. Trato de mejorar cada día, trato de ser un buen papá, un buen hijo, un buen esposo. Esa es mi ilusión. El fútbol me ha dado mucho y voy a seguir disfrutándolo hasta que el cuerpo me aguante y nada más. La ilusión es mejorar día a día.

¿Cómo recuerda su paso por la Real?

–Estuve año y medio, pero la Real es uno de esos equipos que te deja huella por lo que te genera la ciudad, el club, los compañeros y la afición. Pasamos un año y medio espectacularmente bien. Me tocó vivir un poco la transición del equipo, la construcción del estadio, que ahora está ya todo hecho. Ese equipo y ese proyecto solo va hacia arriba. Tiene un excelente entrenador, con Imanol, que a mí me encanta su manera de trabajar, su manera de conducir el grupo. Solo puedo decir cosas favorables y positivas de ese club porque me trataron súper bien. Claro que me hubiera gustado quedarme más o haber llegado antes, pero cuando tuve la posibilidad de ir a Catar era algo beneficioso para las tres partes. Al final de cuentas, eso tuvo su importancia, que era bueno para mí, para la Real también y para el Al-Gharafa en su momento.

Dice que le hubiera gustado seguir. ¿Qué pasó para no continuar en la Real?

–Porque llegó esta posibilidad. Aparte de los retos deportivos que implicaba, era algo más personal. Cuando se me acercó la gente de Catar no me hablaron de un tema del futbolista, es más un tema profesional, de inculcar ese profesionalismo a los chicos catarís, para que poco a poco fueran mejorando sus hábitos. Eso me llamó la atención y, obviamente, no te voy a mentir, el tema económico era algo que me llamaba mucho la atención, y me ayudaba con el tema familiar para el futuro. Es lo que hablamos, el tiempo pasa volando y hay que aprovechar las cosas. Ya había declinado seis meses antes una oferta de Catar. Pero cuando estaba en la Real pensé que era el tiempo de tomarla. Fue lo mejor que pude hacer. Mi niña, por ejemplo, tiene cinco años y ya habla un perfecto inglés. Son todo ese tipo de cosas en las que a veces no nos ponemos a pensar, pero que a mí, personalmente, me importan y me condicionan mucho al tomar decisiones. Para mí, el bienestar de la familia es lo más importante.

¿Cuál es el recuerdo que nunca va a olvidar de su paso por la Real?

–El día a día en Zubieta. Me encantaban esos días lluviosos de San Sebastián. Los entrenamientos, te juro, el buen ambiente, el buen rollo que había en la plantilla. Un recuerdo en específico no te podría decir. Pero si me quedo con uno, fue con una jugada que no fue gol. Fue un cabezazo en el primer partido que jugué contra el Red Bull Salzburgo de la Europa League. Estuve cerca de marcar gol empezando el partido. Si hubiera entrado ese gol, creo que habríamos pasado esa eliminatoria. Además, habría sido un subidón poder marcar el día de mi debut.

También jugó en el PSV Eindhoven, ¿qué recuerdos guarda?

–También buenísimos recuerdos. Afortunadamente, allí tuve la posibilidad de pelear por las ligas. Ganamos una. El segundo año nos quedamos un poco cortos, pero en ese primer año también tuvimos un gran camino en la Champions. Perdimos en octavos contra el después finalista Atlético de Madrid, que tenía un equipazo. El PSV es un equipo top a nivel de la liga holandesa, un equipo con una afición buenísima, con un estadio espectacular, con mucha historia, con mucha tradición. Se vive muy bien y se puede jugar de muy buena manera al fútbol por toda la infraestructura y por todo lo que tiene un equipo como el PSV.

¿Está de acuerdo con que en Holanda se vio la mejor versión de Héctor Moreno?

–Siento que sí. Por la edad futbolística en la que me encontraba, por el tipo de fútbol que se intentaba jugar, me ayudó bastante para que mi fútbol pudiera ser el mejor. Las cosas salieron bien. Fueron solamente dos años, pero hay lugares, como te comentaba anteriormente con la Real, en los que te gustaría quedarte más, pero no se da por diferentes circunstancias, y allí también. Son los dos mejores lugares donde he estado como familia y como futbolista. Fueron dos años maravillosos. Se han producido varios cambios, de director deportivo, de entrenador, mucho jugador nuevo… Prácticamente no conozco a nadie que esté ahora en el club, pero seguro que es un equipo muy competitivo.

¿Por qué juega tanto jugador mexicano en el PSV?

–Es un club que ha creado una identidad con la gente mexicana. Obviamente, es un mercado importante, y me refiero al tema del marketing. No digo que por eso estén comprando a los jugadores mexicanos. El primero que pasó por allí fue Carlos Salcido, que hizo las cosas de tan buena manera que le abrió los ojos a la directiva, a la gente del PSV, que los mexicanos también podían jugar bien. Al hacerlo tan bien Carlos, después pasó Andrés Guardado, un ídolo allí. Luego llegué yo, que, afortunadamente, también me salieron las cosas. Han seguido mirando lo que es el mercado mexicano. Mas tarde, Chucky Lozano, que la rompió, protagonizando después el traspaso más caro en la historia del club. Ojalá que sigan mirando a México porque hay jóvenes con mucho talento.

Este jueves se enfrentan el PSV y la Real en la Europa League, ¿con quién va?

–(Risas) Buena pregunta. Un empate me gustaría; así somos todos felices. O que gane el PSV en Eindhoven y la Real en Anoeta y que se clasifiquen los dos al final del grupo.

¿Cree que la Real tiene capacidad para hacer frente a un equipo de tanto prestigio como el PSV?

–Creo que sí. La Real, afortunadamente, es un equipo que está en una liga muy competitiva. Y digo afortunadamente porque eso le ayuda a crecer. El año pasado en la primera parte del campeonato estuvo peleando ahí arriba, peleando por los primeros lugares, por la Champions, pero cada vez ese proyecto está creciendo. Los jugadores jóvenes como Barrenetexea, Oyarzabal, Merino… cada vez tienen más experiencia, más juego, y cada vez son más competitivos. Y también ayudan en este crecimiento incorporaciones como las de Isak, que llegó y la rompió, David Silva, que es un jugadorazo. Ese proyecto va a hacia arriba y tiene mucha calidad para luchar contra el PSV. Sinceramente, para mí, la Real tiene capacidad y calidad para pelear por la Europa League. Puede competir dignamente por ese trofeo.

¿Cómo recuerda el campo del PSV?

–La afición es buenísima, en el sentido de que no deja de apretar. Se desvive por el equipo. En todo el mundo en este momento, ahora que poco a poco la afición está regresando a los campos, se están dejando todo. Será un lindo partido, un lindo ambiente, disfrutarán mucho. Es un campo muy tradicional, con mucha historia. Una vez que entras ahí lo percibes, lo sientes. Han jugado grandísimos jugadores, se han jugado grandísimos partidos y lo sientes. Tengo la certeza de que será un gran partido.


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