Estás en: artículos

Esta tarde juega ‘El Trinche’.

Hoy en día ya no existen demasiadas máquinas de esas que se colocaban en los recintos feriales o en los parques de atracciones que, supuestamente, concedían deseos a cambio de una simple moneda. En la retina de todos supongo que permanece la famosa película Big, protagonizada por Tom Hanks, en la que aceptan la petición de convertir en adulto a un niño. Los sueños de los críos son inescrutables. Hace poco, Nicolás, el hijo de unos amigos, se encontró ante una de esas máquinas y preguntó a sus padres a ver lo que era. Su madre le explicó que era un aparato que concedía deseos y, en un buen intento educativo, le sugirió la idea de que pidiera uno por su hermana pequeña. Al cabo de unos segundos se dio la vuelta y vio al pequeño Nicolás con los ojos cerrados y las manos enlazadas diciendo: “Quiero… ¡jugar muy bien al fútbol!”.

El fútbol está muy ligado a los sueños. Los jugadores que se encuentran en activo no saben que cuando se retiren suspirarán por volver a vivir las sensaciones que sintieron durante la época de su esplendor en la hierba. Un buen exponente de ello es la historia de El Trinche Carlovich que narró, como solo ellos saben hacerlo, el programa Informe Robinson. Este rosarino que apenas jugó en la Primera División de su país, por lo que no quedan imágenes de vídeo de sus hazañas, está considerado como uno de los mejores jugadores de la historia de Argentina. Entre sus grandes admiradores no solo hay anónimos, sino gente reputada en este deporte como Maradona, Pekerman, Menotti o Bielsa.

Carlovich se crió en el barrio Belgrano de la ciudad de Rosario (equipo que mandó a Segunda a River), y se formó en Rosario Central a finales de la década de los 60. Este equipo le dio la baja debido a la supuesta mala vida que llevaba fuera de los terrenos. Todos los testimonios de sus excompañeros, entre los que se encontraba Carlos Aimar, exentrenador del Logroñés, hablan de un extraordinario talento desperdiciado: “Casi no jugó en Primera, porque no quiso”. Pero él se defiende, con tan poca credibilidad que te hace sonreír: “No salía nunca. No sabía lo que eran los boliches, solo me gustaban las mujeres”. Entre los piropos de los entrevistados, destaco frases como “No hay con quién compararlo. Lo que hace Messi e hizo Maradona, él lo tenía instalado”. O metáforas muy propias de Menotti: “Parecía que era la pelota la que lo llevaba a él. Hacía movimientos que iban en contra de la ley de la gravedad”.

Carlovich se hizo famoso en Central Córdoba, el tercer equipo de la ciudad, que abarrotó sus gradas con gente que solo iba a verle jugar a él. Al ser preguntado por si le gustaría revivir la experiencia de entrar a un campo lleno aclamándole, da por finalizada la entrevista, al ser incapaz de reprimir sus lágrimas.

Reportajes de este tipo de leyendas de futbolistas, como Mágico González, que malgastaron su calidad por las razones que sea, deberían pasarlos en el vestuario txuri-urdin. Desde hace varias semanas, la plantilla vive cómoda bajo el paraguas de las críticas que recibe su entrenador, colocado en el centro de la diana con la permanente amenaza de despido. Estoy de acuerdo con que el cambio que realizó este último en Sevilla fue negligente y equivocado, pero cuando te estás jugando la vida, has hecho un gran encuentro y llevas una ventaja de 0-2, no es de recibo que te empaten con tanta facilidad. Esta es, sin duda, otra manera de desperdiciar talento. En el reportaje, otro rosarino hace una reflexión sobre Carlovich: “Es probable que ahora esté arrepentido”. Espero que no le suceda algo parecido a nadie en una plantilla tan joven como la txuri-urdin y que cumplan el sueño de tantos niños guipuzcoanos, como Nicolás.

Compartir en Tuenti Esta tarde juega ‘El Trinche’.

Get a Trackback link

No Comments Yet

You can be the first to comment!

Leave a comment