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El duelo de los poetas

La Real Sociedad en la final de Copa del 51

La Real Sociedad había concluido el Campeonato de Gipuzkoa en 2ª posición, por detrás del Real Unión, logrando así su clasificación para el Campeonato de España. En primer lugar se disputó una liguilla previa con los Campeones y Subcampeones de Gipuzkoa, Aragón y Cataluña, esto es el Real Unión, la Real Sociedad, el Iberia y el Patria de Zaragoza, el F.C. Barcelona y el Europa de Barcelona. Se clasificaron para cuartos de final el F.C. Barcelona y la Real, los donostiarras eliminaron al Celta en cuartos y al Valencia en semifinales antes de llegar a la final frente al Barcelona.

El partido se disputó en El Sardinero el 20 de mayo de 1928 y concluyó con empate a 1 gol con goles de Mariscal y Samitier. El encuentro dió origen a una curiosa pugna al margen del fútbol. En un momento del choque el portero del Barcelona Plattko resultó lesionado lo que sirvió de inspiración al poeta Rafael Alberti, que estaba presenciando el encuentro, para escribir su “Oda a Plattko”, pero otro poeta, el donostiarra Rafael Celaya “contraatacó” poéticamente escribiendo una contraoda en la que señalaba que el responsable de que la Real no hubiera ganado no era Plattko sino el deficiente arbitraje.

Dos días más tarde se repitió el partido y el resultado final fue nuevamente de empate a 1 gol gracias a los tantos de Kiriki y Piera. La tercera final se aplazó hasta el 29 de junio debido a que se debían disputar los Juegos Olímpicos de Amsterdam en los que participaron ocho jugadores realistas y ningún barcelonista (ya que estos eran profesionales). El cansancio tras las Olimpiadas hizo mella en los jugadores de la Real y los catalanes se impusieron por 3 a 1 con goles de Txomin Zaldua, Samitier, Arocha y Sastre.

Copa del 87

Oda a Platko (Rafael Alberti, España, 1902-1999)

Ni el mar,
Que frente a ti saltaba sin poder defenderte.
Ni la lluvia, ni el viento, que era el que más rugía.
Ni el mar, ni el viento, Platko,
rubio Platko de sangre,
Guardameta en polvo,
Pararrayos.
No, nadie, nadie, nadie,
Camisetas azules y blancas, sobre el aire.
camisetas reales,
contrarias, contra ti, volando y arrastrándote.
Platko, Platko lejano,
rubio Platko tronchado,
tigre ardiente en la hierba de otro país,
¡Tú, llave, Platko, tú llave rota,
llave áurea caída ante el pórtico áureo!
No, nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko
volvió su espalda el cielo.
Camisetas azules y granas flamearon,
apagadas, sin viento
El mar, vueltos los ojos,
se tumbó y nada dijo.
Sangrando en los ojales,
sangrando por ti, Platko,
por tu sangre de Hungría,
sin tu sangre, tu impulso, tu parada, tu salto
temieron las insignias.

No, nadie, Platko, nadie,
nadie se olvida.
Fue la vuelta del mar
fueron diez rápidas banderas
incendiadas sin freno.
Fue la vuelta del viento.
La vuelta al corazón de la esperanza
Fue tu vuelta.
Azul heroico y grana
mando el aire en las venas
Alas, alas celestes y blancas,
rotas alas, combatidas, sin
plumas, encalaron la hierba.
Y el aire tuvo piernas,
tronco, brazos, cabeza.
!Y todo por ti Platko,
rubio Platko de Hungría!
Y en tu honor, por tu vuelta,
porque volviste el pulso perdido a la pelea,
en el arco contrario al viento abrió una brecha.
Nadie, nadie, se olvida.
El cielo, el mar, la lluvia lo recuerdan.
Las insignias.
Las doradas insignias, flores de los ojales,
cerradas, por ti abiertas.
No nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.
Ni el final: tu salida,
oso rubio de sangre,
desmayada bandera en hombros por el campo.
!Oh Platko, Platko, Platko
tú tan lejos de Hungría!
¿Qué mar hubiera sido capaz de no llorarte?
Nadie, nadie se olvida,
no nadie, nadie, nadie.

Final de Copa 27/28

Rafael Celaya, hincha del equipo donostiarra, vio las cosas de manera bien diferente y lo contó en su “Contraoda del poeta de la Real Sociedad”, convencido de que el triunfo barcelonista se había producido gracias a la ayuda del árbitro. La devoción de Celaya a la Real fue correspondida cuando, a su muerte, los jugadores de San Sebastián portaron brazaletes negros durante un partido contra el Athletic de Bilbao.

Contraoda del poeta de la Real Sociedad (Gabriel Celaya, España, 1911-1991)

Y recuedo también nuestra triple derrota
en aquellos partidos frente al Barcelona
que si nos ganó, no fue gracias a Platko
sino por diez penaltis claros que nos robaron.
Camisolas azules y blancas volaban
al aire, felices, como pájaros libres,
asaltaban la meta defendida con furia
y nada pudo entonces toda la inteligencia
y el despliegue de los donostiarras
que luchaban entonces contra la rabia ciega
y el barro, y las patadas, y un árbitro comprado.
Todos lo recordamos y quizá más que tu,
mi querido Alberti, lo recuerdo yo,
porque yo estaba allí, porque vi lo que vi,
lo que tú has olvidado, pero nosotros siempre
recordamos: ganamos. En buena ley, ganamos
y hay algo que no cambian los falsos resultados.

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3 Responses to “El duelo de los poetas”

  1. Pepe dice:

    Es muy llamativo este encuentro de grandes poetas en torno al futbol con dos puntos de vista diferentes expresados con arte

  2. mikel23 dice:

    Grande Celaya y grande la Real.

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