donostia – «Es un fichaje estratégico». Así definió Jokin Aperribay la contratación de Asier Illarramendi. Sus palabras se podrían trasladar perfectamente para explicar la llegada de Mikel Merino el verano de 20188 previo pago de 12 millones de euros. Aunque su adaptación a la rutina de Zubieta fue muy sencilla, al pamplonés le costó entrar en los planes de Asier Garitano, quien le movió demasiado en distintos puestos sin encontrarle el rol que su nivel exigía y merecía. La llegada de Imanol lo cambió todo, como lo demuestra que en su primer partido en el Bernabéu le dio galones y le entregó las llaves del equipo, ya que necesitaba un futbolista de plenas garantías que compensara su balance defensa-ataque.

Merino, que es otro de esos refuerzos con el sello de Aperribay, causó una muy buena sensación durante el primer curso. Por momentos acreditaba la impronta de ser un futbolista de calidad, muy completo, con un margen de mejora excepcional y unas condiciones magníficas, pero cuyas apariciones dejaban un cierto regusto a poco. A inconstante e intermitente. Siempre parecía que podía hacer mucho más y tener un papel mucho más protagonista tanto en su equipo como en los partidos. Incluso en el Europeo sub’21, en el que la Real corría el peligro de que se revalorizase en uno de los mayores escaparates del fútbol mundial, su participación fue intrascendente, sin apenas minutos al ser superado por Fabián Ruiz y Ceballos (lo esperado) y hasta por el espanyolista Marc Roca.

Todo lo que presagiábamos y nos aventurábamos a imaginar lo ha cumplido con creces esta campaña. Merino ha dado el salto de calidad que exigía tanto su potencial como la importante apuesta que realizó el club para hacerse con sus servicios. Pese a que ha sido un año notable, con dos logros muy importantes como el pasaporte directo a Europa y la clasificación para la Copa del Rey, el mejor jugador ha sido uno de los centrocampistas que quizá no tenía asignada una misión tan atractiva como otros. Al igual que ha hecho con otras clasificaciones, como la que ha elaborado el propio club y otros medios, Merino ha ganado el premio Txuleta que concede el conocido restaurante de la Plaza de la Trinidad y que se basa en la tabla de puntuaciones que se da a los jugadores en cada partido en la crónica de NOTICIAS DE GIPUZKOA.

Mérito Una pena que el coronavirus haya impedido repetir la escena que tiene visos de convertirse en una tradición con Ander Esarte, propietario del establecimiento, haciéndole entrega de dos hermosas chuletas como premio. Si todo transcurre con una cierta normalidad, se espera que al menos el acto se pueda celebrar antes del comienzo de la temporada oficial. Por cierto, Merino ha sido el realista que ha ganado la clasificación más emocionante y ajustada que se recuerda al imponerse por un punto de ventaja a su tocayo Oyarzabal. Precisamente fueron los dos que cogieron el toro por los cuernos y asumieron la responsabilidad en este tramo final de temporada en el que la Real se presentó muy justa de gasolina.

Si el fichaje del navarro era estratégico, su renovación se convirtió en una obligación imprescindible para la directiva txuri-urdin. El nivel que ha alcanzado esta campaña provocó que, tal y como reconocen en el entorno del club txuri-urdin, hubiese clubes de Champions que estaban muy pendientes de su situación. Incluso durante el año pasado, a pesar de que su rendimiento se encontraba por debajo de lo que se esperaba, el Barcelona siguió de cerca sus prestaciones y su evolución al considerar un futbolista con potencial para llegar a ser un buen refuerzo.

«Por ahora mi presente y mi futuro está en la Real. Tengo contrato aquí y no miro para más adelante». Ese fue el mensaje que lanzó un Merino cuya continuidad en la Real, blindada con una cláusula variable que ronda los 60 millones, adquiere un fuerte componente simbólico. Primero, porque desechó varias propuestas de más dinero para jugar en la Real, consciente de que iba a encontrar un hábitat en el que se iba a sentir seguro y en el que iba a poder crecer. Y segundo, porque confirma la evolución del proyecto txuri-urdin, al preferir quedarse para seguir progresando de la mano del club, en lugar de querer marcharse a otro equipo con mayor músculo a día de hoy. El Conde Merino ha conquistado Anoeta.

Incombustible merino

Temporada 2018-19. Jugó 32 encuentros (dos de Copa), en los que anotó cuatro goles (uno en Copa) y dio cinco asistencias. Solo participó en 2.200 minutos.

Temporada 2019-20. Ha disputado un total de 42 partidos (36 de Liga y uno de Copa), en los que ha marcado seis goles (uno en Copa) y ha dado una asistencia. Con 3.614 minutos, es el que más ha jugado del equipo.

pREMIO Txuleta

Clasificación

Mikel Merino 238

Oyarzabal237

Odegaard 187

Le Normand 180

Remiro 178

Zubeldia 174

Zaldua 158

Monreal 158

Isak 152

Portu 147

Willian José 121

Diego Llorente 109

Januzaj 108

Aritz Elustondo 87

Barrenetxea 76

Gorosabel 73

Guevara 68

Moyá 69

Aihen Muñoz 62

Zubimendi 37

Sangalli 36

Illarramendi 12

Näis Djouahra 7

Rubén Pardo 7

Pacheco 6

Sagnan 6

Zurutuza 4

Merino, a quien llaman ‘El Conde’, se ha metido en el bolsillo a Anoeta en un curso en el que ha sido la pieza clave del equipo

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