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El 13º equipo en casa.
No es cuestión de hacer leña del árbol caído a través de análisis sesgados y poco objetivos, como parece estar tan de moda en los últimos días, pero los números que ha firmado la Real en casa son incompatibles con albergar cualquier esperanza de alcanzar el ascenso.
El equipo realista ha cavado su propia fosa en Anoeta, donde sólo ha sido capaz de sumar 33 puntos en 21 partidos. Esto le ha convertido sólo en el decimotercer local de la Liga, a 14 puntos del Xerez, 15 del Tenerife y 17 del Zaragoza (a once equipos les queda un partido, por lo que podría ser decimoquinta).
La marca de la Real es tan paupérrima que en este apartado le superan equipos en teoría muy inferiores que han estado luchando por evitar el descenso, como el Girona o el Córdoba. El dato más revelador es que los blanquiazules sólo han sido capaces de vencer tres partidos de los doce que ha disputado este año con el actual Consejo en la presidencia, ante Sevilla Atlético, Girona y Albacete. Además, no han logrado derrotar a ninguno de los cinco equipos que le preceden, lo que ha supuesto un lastre insuperable para entrar en la batalla final por subir.
No se puede pasar por alto el partido que casi todos los realistas catalogan como la clave de la temporada, el 1-1 ante el Zaragoza en la jornada 21. Lo que se dio a conocer como el Bernabazo . El colegiado murciano privó a los realistas de escalar hasta la segunda posición provisional al castigarle en el descuento con un penalti inexistente por una entrada de Claudio Bravo a Braulio. No es el grave error arbitral que ha impedido a la Real sumar más puntos, al haberse manejado siempre en la frontera del riesgo, ya que sólo ha ganado dos encuentros por más de un gol de diferencia, ante Murcia y Girona.
pobre imagen A los pobres resultados y a las zancadillas de los de negro, hay que unir el mal juego que ha desplegado un equipo que ha actuado siempre con el freno de mano puesto en Anoeta. A la Real le ha costado demasiado dominar y controlar los partidos en su feudo. Más allá de debates de si Lillo tenía que haber apostado más veces por dos delanteros, lo cierto es que a sus jugadores se les ha visto mucho más ambiciosos e incisivos en sus actuaciones a domicilio.
Lo más triste de todo es que la Real no ha sido capaz de satisfacer a una afición que le ha vuelto a proporcionar un incondicional apoyo y a demostrar que es el único activo de Primera que mantiene el club. Pese a la frustración de la segunda temporada en la categoría de plata, la parroquia txuri-urdin ha seguido protagonizando asistencias más propias de Primera. Sólo el Zaragoza ha convocado a más espectadores.
El punto cumbre del año fue ante el Girona, cuando acudieron al estadio 19.177 espectadores. Por el contrario, el domingo ante el Levante se registró la peor entrada en partido oficial en Anoeta, con 9.889 personas. La afición txuri-urdin merece más.


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