Dije hace tiempo que no iba a caer en el error de dejar que el tema de las primas y los maletines centrara mis esfuerzos. Ni ése ni ningún otro tema extradeportivo. Comparto plenamente lo que dice hoy Martí en una entrevista que publica ‘Noticias de Gipuzkoa’: «Ni escucho ni quiero escuchar. Los deportistas nos dedicamos a hacer nuestra trabajo, que es salir y jugar once contra once. Todo lo que venga extradeportivo está al margen de nosotros y no le viene nada bien al fútbol. Sólo nos dedicamos a entrenarnos y a ganar puntos».

Pero es curioso lo que se está viviendo estos días y decirlo es tan oportuno como necesario. La imagen que se está dando es que la Real es un club millonario que va repartiendo dinero a diestro y siniestro. ¿Si es verdad? No tengo ni la más remota idea. Se está dando la impresión de que sólo la Real tiene el dinero y los medios para pagar estas famosas primas, lo cual no deja de ser curioso, teniendo en cuenta que el club realista tiene una deuda de 17 millones de euros. Y para dar esa impresión, hay gente que no está teniendo escrúpulo alguno. No voy a dar nombres, cada uno que responda ante su concencia, pero se están publicando mentiras, se están diciendo medias verdades, se están ocultando datos. Eso es lo verdaderamente grave y ante eso es necesaria una respuesta del club (de momento, bien encaminada; Badiola ha negado públicamente la existencia de primas y hablará en privado con los presidentes de Málaga y Sporting).

La prensa asturiana y andaluza no habla de este asunto en condicional, no. Lo consideran probado. ¿Pero tienen pruebas? No. Y por eso no las han publicado. Se hacen eco de rumores y los dan por ciertos única y exclusivamente porque beneficia (o eso creen) al equipo que defienden. Nefasto ejercicio periodístico, sin duda. Como también es nefasto que otros diarios de mayor tirada se hagan eco sólo de informaciones parciales. Muchos han cogido noticias publicadas en diarios de Gijón o Málaga sobre las primas que supuestamente habría pagado la Real. Pero esos mismos omiten informaciones que han aparecido en medios guipuzcoanos sobre lo que habrían pagado sus rivales por el ascenso. ¿Por qué unas informaciones sí se difunden y otras no?

Pero no sólo se ha hablado de las famosas primas a terceros por ganar, sino que se han mezclado con otros asuntos. Y eso es más peligroso. Se ha mezclado este asunto con la compra de partidos y con los arbitrajes. Sorprende la facilidad y la impunidad con la que se está insinuando que la Real está pagando a rivales por dejarse perder o se apunta lo misterioso de los arbitrajes que sufre. Miradas interesadas se fijan en los dos penaltis que le pitaron a favor a la Real el pasado sábado, pero nada dicen de los otros tantos que no le pitaron, mucho más claros. Miradas interesadas ven manos negras en el gol anulado injustamente al Sporting en fuera de juego, pero no quieren recordar cómo ganó ese mismo equipo a la Real en El Molinón. Miradas interesadas ven primas en la actitud del Hércules en Málaga, pero nadie quiso poner en duda al Cádiz cuando le empató a la Real. ¿Por qué esa diferencia de criterio?

Quien lanza osadas afirmaciones contra la Real no puede probar nada. Si no, ya lo habría hecho y se habría quitado un rival en la lucha por el ascenso. Pero quien lanza estas acusaciones está jugando con un arma muy peligrosa. Acusar a la Real tan claramente de algo así puede tener consecuencias muy peligrosas. Si la Real sube, el año que viene tendrá que jugar en el campo de uno de sus dos rivales, bien Gijón o bien Málaga. ¿Cómo se va a recibir al conjunto txuri urdin? Y más importante aún, ¿cómo se va a recibir a sus aficionados? Decir, como se está diciendo, que la Real compra partidos es una forma de fomentar la violencia. Hay mucho odio en las palabras que se están oyendo y leyendo. Entrad en cualquier foro o leed los comentarios de cualquier noticia publicada en Internet sobre este asunto. Muchísimo odio, muchos insultos, mucha agresividad. Eso no puede ser bueno, y ojalá no tenga reflejo en la vida real.

Algunos se están olvidando de que, detrás de toda esta palabrería, se esconde una competición deportiva, que deja vencedores y perdedores. Y eso implica el olvido de felicitar a los rivales cuando consiguen su objetivo. El Numancia ya es equipo de Primera División y nadie se ha parado a felicitarle. Yo, desde aquí, lo hago. Me quito el sombrero ante la temporada que han hecho los sorianos, entrenados por un realista, Gonzalo Arconada. Mi más sincera enhorabuena y mucha suerte en Primera División. Espero que dentro de unas semanas tengamos la certeza de que la Real volverá a visitar Los Pajaritos la temporada que viene.

Yo, insisto, no voy a hablar de primas. En primer lugar, porque nada sé. En segundo lugar, porque creo que la culpa es de los estamentos deportivos que permiten tanto movimiento alrededor de una práctica ilegal. Sanciónenla o legalícenla, pero hagan algo. Y tercero, y más importante, porque no voy a hacer de este asunto un elemento de confrontación con las aficiones de Sporting y Málaga. Si suben ellos, seré el primero en felicitarles. Y no se me pasará por la cabeza acusarles de haber comprado rivales o árbitros. Si lo hacen, lo diré, pero nunca para justificar el hipotético fracaso deportivo de mi equipo el 15 de junio. Yo no voy a perder los papeles. Otros ya lo han hecho y no hemos llegado al 15 de junio. Será que tienen poca confianza en los suyos. Peor para ellos, aunque, por desgracia, puede que un aficionado cualquiera de la Real sufra las consecuencias de tanta irresponsabilidad.

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Por Juan Rodríguez Millán

Periodista de corazón y de vocación, cinéfilo desde siempre, apasionado del deporte (y sobre todo de la la Real Sociedad), de la cultura, de la sociedad, de la vida.

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