DONOSTIA – Para los amantes del fútbol combinativo y técnico, también conocido como buen fútbol, la vuelta de la liga está siendo un auténtico suplicio. Partidos sin ritmo ni propuestas, y aún menos juego. Muchos de ellos, errores groseros aparte, bien podrían pasar por amistosos de verano.

Por suerte –o no– hay unos árbitros que nos recuerdan con sus decisiones que hay tres puntos en juego en cada encuentro. Tres puntos como los que busca esta noche la Real en Getafe. Hoy con más urgencia, porque el tren de Europa, aunque lleva una marcha lenta, no para. Ni siquiera para subir a bordo al equipo donostiarra, que se había ganado su presencia en primera clase durante 24 jornadas.

Hoy, solo cuatro jornadas después, con un túnel negro de tres meses de por medio, la Real busca encontrarse en el camino. Su juego, su alegría, su eficacia, el gol…

Cuatro claves que se entienden en la última. Esta Real, la misma que maravillaba a media Europa en marzo, solo ha marcado dos goles en cuatro partidos, y no tanto por falta de puntería, sino por una notable ausencia de ocasiones. «Ganas e ilusión no les faltan», reitera Imanol en cada previa de partido.

Nadie debería dudar de la implicación y saber hacer de un equipo que tiene 47 puntos en 31 jornadas y es finalista de Copa, pero parece evidente que la Real no se siente cómoda en la nueva normalidad. El propio Imanol lo reconoce –»no estamos finos», aseguraba tras la última derrota– pero sigue con fe ciega en un equipo que «no está tan lejos» de lo que era antes del confinamiento.

dichoso ‘cooling break’ Más allá de su juego, otro aspecto que está mermando a la Real es el cooling break, el descanso de dos minutos por cada parte instaurado por LaLiga, cuyo objetivo es la hidratación de los futbolistas, pero que se está utilizando, principalmente, como tiempo muerto por los técnicos. Innovaciones en este fútbol post-COVID que tampoco han favorecido a la Real. Cortan el ritmo de partidos que, ya de por sí, no están siendo precisamente vibrantes.

«Los partidos están siendo increíblemente lentos», opina Imanol respecto a las novedades exprés que se incorporaron al reglamento para la finalización de esta Liga. Y con su opinión, datos: contra el Alavés, solo hubo 40 minutos con el balón en juego. Una falta de ritmo que merma a una Real que le gusta tener el balón el verde.

«Hay que adaptarse a ello y no hay excusas que valgan», apuntaba Imanol en la previa de un partido que tiene todas las papeletas para ser parecido al que planteó el Alavés.

rival rocoso El Getafe es uno de los equipos que mejor saca provecho del aburrimiento en un partido de fútbol. Es un equipo rocoso, con un sello indiscutible con nombre y apellido, José Bordalás, y que aprovecha muy bien sus oportunidades.

Por suerte para la Real, el Getafe también ha comenzado con muy mal pie el rush final de liga, con lo que se prevé aún más determinante salir enchufados al Coliseum. Ponerse con ventaja está resultando clave –solo una remontada tras el confinamiento–, con lo que quien marque primero esta noche, marcará dos veces. Ese es el primer objetivo para volver a enderezar el rumbo en la nueva normalidad.

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